Relato de viaje · Italia
Descenso del Tíber
380 kilómetros solo en canoa, de Sansepolcro al mar. Escrito para quienes lo intenten después de mí.
Traducción del alemán. Leer el original Otras traducciones: English · Français · Italiano
En la primavera de 2023 recorrí yo solo en canoa todo el tramo navegable del río Tíber. De Sansepolcro hasta el mar estuve en total 12 días en la canoa para cubrir los 380 km.
Muchas cosas del río no las tenía claras. No encontré ningún relato de viaje sobre el río entero, nadie había recorrido todo el tramo y lo había documentado. Los 380 kilómetros que quería recorrer estaban por eso llenos de sitios en los que apenas sabía qué me iba a encontrar.
Encontré un relato, por casualidad en alemán, que describía a grandes rasgos los primeros 140 km. De los últimos 240 km no encontré casi nada. Este relato de viaje está hecho para que la gente que en el futuro quiera bajar el Tíber se haga una cierta idea de lo que le espera. Intentaré indicar lo más importante con la mayor precisión posible, y espero que eso le facilite a alguien un poco la planificación y el viaje.
Por honestidad hay que decir esto: para esta travesía en canoa iba extremadamente mal equipado, porque por el medio ambiente y por el dinero no quería comprar nada. Mi ropa era una mezcla de ropa de esquí, de montaña y de ciudad, sobre todo de algodón, y para nada adecuada para una travesía en canoa. Más importante todavía, la canoa: un trasto viejísimo que le había comprado a una señora de 88 años y que ya había vivido mucho. Al principio aguantó con valentía, pero ya el segundo día tenía problemas enormes de vías de agua y en total gasté tres rollos de cinta adhesiva. Los muchos problemas que surgieron por la falta de material seguro que hicieron el viaje más largo de lo que tendría que haber sido. En total remé 12 días, con el transporte y los desplazamientos 16 días, repartidos en dos etapas. El plan de hacerlo todo de una vez fracasó, porque las temperaturas frías, una canoa muy dañada, la falta de material y un accidente no lo permitieron.
El río
El Tíber es el río más grande de Italia central y serpentea 405 km por Emilia Romaña, Toscana, Umbría y Lacio. El paisaje cambia mucho a lo largo de su curso, del pequeño río de montaña al gran río ancho de llanura.
Por tramos se navega, pero la mayor parte está casi vacía de gente. A las orillas del río hay de vez en cuando pueblos pequeños, por eso conseguir comida y agua es relativamente fácil. Entre los pueblos hay muchos kilómetros de campos, bosque y colinas, casi sin nadie. En el río, cuando lo bajé, había poca actividad humana, salvo algún pescador aquí y allá. En este río uno está, por tanto, abandonado a su suerte.
El descenso del Tíber es bastante exigente. Recomiendo hacerlo en pareja o en grupo y tener ya cierta experiencia antes. El Tíber tiene 2 o 3 sitios en los que se llega a aguas bravas de clase III, casi siempre es clase I o II. Sobre todo los primeros 170 km tienen sitios muy traicioneros, azudes y muchos rápidos. Hace falta técnica, porque una reacción equivocada puede acabar en un vuelco o en algo peor. No quiero quitarle a nadie la idea de bajar el Tíber, el río es precioso y merece la pena sin duda. Solo hay que ser consciente de lo que le espera a uno.
Época del año y temperaturas
La primera etapa, de Sansepolcro al Lago di Corbara, la hice a principios de abril. Las temperaturas de día rondaban los 10 grados, por la noche bajaban hasta 5 bajo cero. Es verdad que yo no tenía el material adecuado y pasé frío dentro y fuera de mi saco de dormir de 5 grados, pero incluso con el material adecuado recomiendo, si se puede, esperar a meses algo más cálidos.
En mayo, cuando hice el tramo del Lago di Corbara a Ostia, las temperaturas ya eran mucho más agradables. Eso también es importante, porque en este tramo cuesta más recoger leña, de la que con esas temperaturas uno depende a menudo, por lo menos en mi caso.
Nunca hay que fiarse del pronóstico del tiempo de las ciudades y pensar que en el río será igual. En el río siempre hace unos cuantos grados menos.
Calidad del agua
Gracias a la ONG A Sud llevaba un kit para analizar la calidad del agua y analicé el agua con regularidad en busca de fosfato, nitrato y amoniaco, y medí la conductividad y el pH. Los valores los documenté para la ONG.
En general se puede decir que la calidad del agua a lo largo de todo el río, al menos en estos valores, es buena. Por supuesto cambia de un día a otro, y no le recomiendo a nadie beber el agua del río. Sobre todo en Roma el agua está contaminada, cuidado. En muchos tramos del río hay basura doméstica. Cuanta más gente vive en los alrededores, más probable es verla en grandes cantidades. Hay que fijarse siempre en dónde se ponen los pies cuando se camina por el agua turbia, para no engancharse sin querer. Aunque no es muy probable. El agua la usé para cocinar y no tuve problemas.
Acampar
Hasta el Lago di Corbara hay muchos bancos de piedra bonitos. Después desaconsejaría totalmente acampar en bancos de piedra, sobre todo en islas, porque el agua sube rapidísimo cuando abren las presas. Además ya no hay tantos, porque las presas los hacen desaparecer bajo el agua. A partir de Corbara se encuentran suficientes sitios en la orilla.
Si se enciende un fuego, hay que asegurarse sí o sí de que no pueda extenderse, y apagarlo del todo antes de irse. No dejéis en vuestros sitios de acampada nada que no estuviera antes.
Pescar
A quien le guste pescar le encantarán los primeros 100 km del Tíber. Aquí el río es cristalino y está lleno de peces grandes, que pueden llegar a medir hasta tres manos. Se ven a montones desde la canoa. Después el río se ensancha y ya no se ven peces, porque el río se vuelve más profundo. Pero los pescadores en las orillas indican que también aquí se puede pescar algo.
Dónde empezar
Mi viaje empezó en Sansepolcro, el primer punto en el que el Tíber lleva agua suficiente para bajarlo. Pero recomiendo empezar aquí solo con el nivel del agua alto, porque si no hay que sirgar mucho. A partir de Città di Castello hay más agua, y de aquí sale también la DIT, la Discesa Internazionale del Tevere, que recorre algunos tramos del Tíber. Este sitio lo recomendaría.
Enlazo el relato de Steve Flusswanderer, que documentó muy bien el tramo de Città di Castello al Lago di Corbara y un tramo de Roma. Ahí también están señalados con precisión los rápidos de este tramo: flusswandern.at/tiber
Los tramos
| Primera etapa, principios de abril | ||
|---|---|---|
| Día 1 | Transporte de Roma a Arezzo | 4 de abril |
| Día 2 | Transporte de Arezzo a Sansepolcro | |
| Día 3 | Sansepolcro a Grotta di Montone | 38 km |
| Día 4 | Grotta di Montone a Ponte Pattoli | 30 km |
| Día 5 | Ponte Pattoli a San Martino in Campo | 25 km |
| Día 6 | San Martino in Campo a Montemolino | 41 km |
| Día 7 | Montemolino al Lago di Corbara | 22 km |
| Día 8 | Regreso | |
| Segunda etapa, mayo | ||
|---|---|---|
| Día 1 | Viaje de ida | |
| Día 2 | Lago di Corbara a Alviano | 22 km |
| Día 3 | Alviano a Ocriculum | 35 km |
| Día 4 | Ocriculum a Stimigliano Scalo | 30 km |
| Día 5 | Stimigliano Scalo a la presa de Nazzano | 27 km |
| Día 6 | Presa de Nazzano a Settebagni | 34 km |
| Día 7 | Settebagni a Stazione Magliana | 39 km |
| Día 8 | Stazione Magliana a Porto di Ostia, vuelta a casa | 30 km |
Primera etapa
Días 1 y 2 · Transporte
El miércoles 4 de abril de 2023, Giovanni, de Blablacar, una aplicación para compartir coche, me llevó con la canoa de 4 m a Arezzo. No podía desviarse hasta Sansepolcro, desde donde yo quería salir, porque tenía que llegar a tiempo a Bolonia. Por eso me dejó a las 20:30 en Ruscello, a unos 7 km de Arezzo, donde acampé entre olivos.
Al día siguiente, a madrugar, a las 7:30 listo para salir. Faltaban todavía más de 40 km hasta Sansepolcro. El carro de la canoa tenía una rueda pinchada de empujarlo el día anterior, por eso tuve que ir a dedo a conseguir una nueva. Después caminé mucho rato con la canoa por la carretera en dirección a Sansepolcro, con el dedo extendido. Una vez me llevó un camión un trocito, 3 km. Después de unas horas caminando decidí probar con el autobús. Pasaron tres autobuses, ninguno quiso llevarme con la canoa.
Poco después del tercer autobús paró una señora y me llevó unos kilómetros más allá, a Palazzo del Pero. Por ella supe que el Cerone, un afluente del Tíber, pasa por ese pueblo, y decidí seguir el afluente hasta el Tíber. Simplemente ya no quería caminar más. El río llevaba tan poca agua que solo empujaba la canoa sobre las piedras y la sirgaba, y cuando hacia las 18:00, después de tres horas en el Cerone, miré el mapa, tuve que reconocer que avanzaba muy despacio y que así tardaría unos días en hacer los 30 km hasta el Tíber.
Por eso, en medio de la nada, saqué la canoa del agua. Estaba en una carretera completamente vacía, ni un coche a la vista, que no se usaba porque habían construido una autopista sobre el valle. Estaba dispuesto a caminar cargado hasta arriba los siguientes 30 kilómetros hasta Sansepolcro, y me estaba haciendo a la idea. Después de media hora caminando pasó un coche, y más por reflejo que otra cosa saqué el dedo. El coche paró, y Paolo, el salvador del día, se bajó y me llevó a Sansepolcro, que no le pillaba nada de camino. Llegamos hacia las 19, poco antes de la puesta de sol. Me busqué un sitio para acampar junto al río, calenté unas alubias en el fuego y me dormí.
Ese día mi colchón hinchable se pinchó, y no podría repararlo hasta tres noches después.
Recomiendo elegir, si se puede, una forma de transporte más fácil. Si se tiene una barca plegable, lo más fácil es llegar a Città di Castello. A Sansepolcro es difícil llegar. Lo que hice yo era la única opción que tenía.
Día 3 · Sansepolcro a Grotta di Montone, 38 km
Por fin en el Tíber. Me levanto a las 6:30 y desayuno copos de avena con mermelada. Hacía mucho frío, unos 3 grados. Cuando la canoa estuvo lista, seguí río abajo. Esperaba poder remar a partir de aquí, pero el nivel del agua era muy bajo, por eso tuve que volver a empujar la canoa descalzo por agua helada. Fue una auténtica tortura.
La confluencia del Cerone con el Tíber era el punto en el que el Tíber tendría agua suficiente para remar con normalidad. Aquí volví a analizar la calidad del agua, y el estado del Cerone también era bastante bueno. Unos kilómetros después llegó Città di Castello, aquí me encontré con unos piragüistas del lugar, y poco después llegó el rápido artificial. Según el nivel del agua se puede bajar, yo pude bajarlo remando, pero acabé empapado. Poco después vienen otros dos, que con el nivel normal del agua se pueden bajar.
A partir de las 18 o 19 empecé a buscar un sitio para acampar, pero los sitios que había tenían poco espacio o tuberías de desagüe que apestaban muchísimo. El río tiene en la mayoría de los sitios la orilla muy empinada, y buenos bancos de piedra hay pocos, por eso, helado, mojado y con una canoa llena de agua, encontré poco antes de que oscureciera un sitio que daba buena impresión.
Sobre el tramo: El río es muy claro y está lleno de peces grandes y pequeños, parece muy sano. Rápidos peligrosos aquí no hay, pero hay sitios en los que hay que guiar la canoa con dificultad por rápidos pequeños, hasta la confluencia del Cerone. Antes de Città di Castello hay unos kilómetros de remanso, detrás 3 rápidos artificiales, y después muchos pequeños. Hace falta concentración. El río aquí todavía es muy estrecho, por eso el sol apenas pasa por la vegetación, así que siempre hace un poco más de frío que alrededor. El Tíber aquí todavía es casi un río de montaña, con agua fría y cristalina.
Día 4 · Grotta di Montone a Ponte Pattoli, 30 km
Hacía muchísimo frío, por eso me hice un fuego. Por el largo transporte y por sirgarla con el nivel bajo del agua, la canoa ya tiene vías de agua, ayer por la noche la canoa estaba llena de agua. Reparo las vías de agua con la cinta americana, que metí en la mochila de pura casualidad, muy recomendable, y luego salgo hacia las 10, por una naturaleza preciosa. Me sentí como en Alaska.
Antes de Umbertide hay un parque de pesca, y en el río hay piedras grandes. No se podían bajar, por eso aquí tuve que descargar con dificultad y portear. El lado derecho era el más fácil con ese nivel del agua, pero hay que tener cuidado.
Después llegó Umbertide, donde ya se notaba el remanso de la siguiente presa. En la presa saqué la canoa por el lado derecho, junto a la central, y como estaba cerrada tuve que caminar mucho hasta encontrar un sitio desde el que se llegara al río. El sitio por el que volví a meter la canoa en el agua no lo puedo recomendar en absoluto. Hay un desnivel de 8 a 9 m entre el campo y el río, empinado y cubierto de todo tipo de plantas. Con cintas bajé la canoa por la ladera, sin cintas esta maniobra no es posible. Y después bajé yo trepando.
Porteo en la presa de Umbertide: unos 5 km de remanso hasta Umbertide. Antes de Umbertide, un azud de escollera, porteo por la derecha. 2 o 3 km después, la presa de Umbertide. Recomiendo, al contrario que yo, salir por la izquierda. Por la derecha el acceso al río es muy complicado.
Después seguí remando por un tramo precioso con muchos rápidos, hasta que hacia las 18:00 llegué a una isla de piedras. Por la noche hubo tormenta.
Día 5 · Ponte Pattoli a San Martino in Campo, 25 km
La mañana siguiente fue, como siempre, muy fría. No estoy bien equipado para estas condiciones, y las temperaturas bajas me estaban pasando factura. Mi saco de dormir está hecho para 5 grados, pero por la noche hace tanto frío que duermo completamente vestido: ropa interior de esquí, camiseta, jersey, chaqueta, bufanda y gorro, y aun así paso frío.
Los siguientes kilómetros, remanso hasta la presa de Villa Pitignano, donde levanté la canoa por encima del borde de la presa, lo que me ahorró un largo porteo.
En los siguientes kilómetros hay que ir atento, algunos sitios son difíciles de pasar con la canoa. Uno está poco antes del puente de Ponte Felcino, en mi caso el nivel del agua aquí era lo bastante alto para bajarlo. Sobre todo en Pretola hay que tener cuidado, porque los restos del puente junto a la Torre di Pretola complican el paso. En mi caso había poca agua, pero por el lado izquierdo había una línea por la que se podía pasar. También después de Ponte Vallecepi hay piedras en el agua, ir atento.
Hasta Ponte San Giovanni hay otra vez un remanso muy largo, así que sin corriente. En la presa saqué la canoa por la izquierda, porque aquí hay un Lidl justo al lado del río. Después de volver a tener provisiones y de arreglar la rueda de mi carro, porteé la canoa por Ponte Nuovo Vecchio y luego, por la orilla derecha, entre ruinas y maleza, la volví a meter en el agua.
Después el río sigue bastante recto durante mucho tiempo, solo en el segundo puente después de Ponte San Giovanni, en Romano di Sotto, hay un rápido que según el nivel del agua no se puede bajar y que cuando yo lo bajé tenía una línea muy mala. En cualquier caso, parar un momento y mirarlo bien.
Buscando leña encontré bastante cerca el cadáver de un perro. Por eso un lado del banco de grava olía a podrido, pero el viento soplaba a mi favor.
Día 6 · San Martino in Campo a Montemolino, 41 km
Un frío increíble a primera hora. El sol llega tarde al río y en esta época del año casi siempre está demasiado bajo para atravesar la vegetación. El resultado es que los ríos suelen estar unos cuantos grados más fríos que el entorno normal.
No salgo a remar hasta hacia las 11, pero en menos de una hora tengo que parar para remendar la canoa. La canoa está muy dañada y llena de grietas, entra mucha agua.
En Ponte Nuovo, debajo del puente, hay un sitio que no se puede bajar, porque el agua rápida y poco profunda y las piedras grandes lo hacen imposible. Pude pasar la canoa por la izquierda dejándola llevar. Lo que sigue son muchos kilómetros sin obstáculos, donde el Tíber serpentea despacio por Umbría.
Aquí usé por primera vez un sistema 40/10, que puedo recomendar: 40 minutos remando sin pausas y luego 10 minutos de descanso, muy eficaz.
Porteo en la presa de Montemolino: Cuidado, resbala. Toda la pared de la presa está cubierta de algas resbaladizas, en las que es fácil resbalar, como me pasó a mí. Según el nivel del agua puede ser más sensato sacar la canoa por la orilla y volver a meterla más tarde.
En los kilómetros siguientes el río tiene poca agua, porque la desvían y más tarde la devuelven. Por eso aquí, durante un buen trecho, hay que dejar llevar y empujar la canoa. Este tramo tenía muy poca corriente, sobre todo los 15 km antes de Montemolino van a pura fuerza de brazos.
Día 7 · Montemolino al Lago di Corbara, 22 km
Hoy he dormido fatal, mi cuerpo está agotado de dormir mal, de las condiciones duras y de comer mal. En Pontecuti paré un momento para llenar agua y con la esperanza de encontrar por fin algo decente para comer. Los últimos días he comido sin excepción pan, snacks, pasta mala y latas. Comida no encontré.
Lo que vino después no me lo esperaba para nada. A lo lejos vi olas grandes, de 1,5 m o más, pero decidí no mirar los rápidos con detenimiento. Me había prometido un día de descanso en el Lago di Corbara, y solo faltaban unos pocos kilómetros. Solo quería llegar. Así que me puse la GoPro y confié en lo que sé hacer.
Así que con la canoa muy cargada y dañada, un Tassilo agotado y hambriento se metió remando en aguas bravas de clase III. Más tarde me di cuenta de que las grietas de la canoa habían dejado muy blanda la zona debajo del asiento, así que tampoco podía ya bajar bien aguas turbulentas, porque mantener el equilibrio ahora era imposible.
Las primeras olas las pude superar a duras penas, pero en la última ola la corriente era demasiado fuerte y me arrastró dentro. De repente tenía la cabeza bajo el agua. Todavía pensé: ¿salgo de esta? Hay que imaginarse que yo había quitado todos los elementos de seguridad de la canoa, las bolsas de flotación delante y detrás, para repartir mejor el equipaje. Estaba bien encajado en la canoa, con una bolsa entre las piernas, botellas de agua llenas en los muslos, encima además un cubrebañeras y por encima una caña de bambú. Casco y chaleco salvavidas no llevaba. La pregunta, por tanto, tenía su razón.
Conseguí a duras penas soltarme de la canoa, y le di la vuelta justo a tiempo antes de que se llenara demasiado de agua. La GoPro me la había arrancado el río de la cabeza, así que puse toda mi esperanza en la canoa. La contracorriente empezó a arrastrarme otra vez hacia la ola, la corriente era fuerte y no me quedaba mucho tiempo. Pataleando luché contra la corriente hacia la orilla, y tuve muchísima suerte, porque pude agarrarme a una rama y así salvar la canoa y salvarme yo.
Como siempre, no había nadie en kilómetros a la redonda que hubiera podido ayudarme.
Estuve a punto de tirarme sin más al agua helada para buscar la GoPro. Gracias a Dios no lo hice, solo la temperatura y las corrientes habrían acabado conmigo. En lugar de eso me inventé un sistema: até una piedra pesada a un objeto que flotaba, con 6 metros de cuerda, y lo tiré al agua desde la canoa para averiguar la profundidad del río. La piedra no tocaba el fondo, siempre había más de 6 m. Así que supe que la GoPro estaba perdida.
Sobre el tramo: De Montemolino a Pontecuti, corriente constante de unos 2 km/h, después vienen los dos rápidos, que se hacen tan altos porque dos losas de piedra le dejan al agua poco espacio para pasar. Poco después del primero viene uno parecido, también de clase III, que solo debería bajarse con mucha experiencia, con el equipo adecuado y acompañado. Los siguientes kilómetros hasta el embalse no tienen corriente. Hasta el Lago di Corbara siempre se encontrará en el Tíber suficiente madera arrastrada por el río para un fuego, pero en el tramo de después ya no.
Día 8 · Regreso
A la mañana siguiente salí temprano de la tienda para encender un fuego y escapar así del frío. En una de mis salidas a buscar leña encontré una cornamenta grande. Después de la larga noche había decidido hacer una pausa en la expedición, y casi parecía que la corona de un ciervo era mi premio por tantos sacrificios.
Hacia las 14 lo recogí todo y fui en dirección a Corbara. Eran quizá 3 km hasta la orilla de enfrente, donde atraqué y escondí mi canoa en la maleza y la enterré a medias. Desde allí tuve que caminar mucho, cargado con tres bolsas, la tienda, la olla y la cornamenta, por la orilla del lago hasta Corbara y después en dirección a Orvieto. Después de unas horas caminando, el autostop funcionó. En Orvieto primero comí y luego cogí un tren a Roma. A las 9 estaba en Roma. Había salido hacía una semana.
Segunda etapa
Día 1 · Viaje de ida
Hacia las 20:00, después de medio día en Orvieto, camino en dirección a Corbara con el pulgar extendido. El autostop funciona de maravilla, me llevan tres personas, llego al Lago di Corbara poco después de la puesta de sol y todavía tengo que caminar 45 minutos hasta la canoa. Seguía allí.
Día 2 · Lago di Corbara a Alviano, 22 km
He dormido bien, por la mañana buena temperatura. Vuelve a llover, y espero en la tienda a que pase el agua. Cuando la lluvia para un momento, lo recojo todo y salgo. Se acerca un temporal, y truena con fuerza, por eso saco la canoa del agua antes de lo previsto, en el lado derecho del lago. Empujo la canoa en un carrito otra vez roto unos kilómetros más, hasta poco después de la presa.
Mientras me preparo pasa el vigilante de la presa y se asustó mucho cuando le conté lo que pensaba hacer. Por suerte me vio, porque si ese día hubiera decidido abrir la presa, habría sido increíblemente peligroso. Cuidado.
Los siguientes 10 km aproximadamente son muy bonitos, pero el río tiene muy poca agua, porque la bombean a través de la central eléctrica. Por eso hay que bajarse a menudo para pasar la canoa por los rápidos. En algunos sitios hay que hacer movimientos de escalada complicados, y en otros pasos realmente arriesgados por rápidos de piedras grandes, donde uno se moja hasta la cadera o más. Si se puede, hacer este tramo de dos en dos o más, porque un paso en falso o un pie mal puesto en el agua oscura se convierte fácilmente en un accidente.
Hacia las 2 o las 3 estaba en Baschi y subí trepando la ladera empinada por caminos de jabalíes debajo de la autopista, porque no tenía agua. El acceso al pueblo es muy pesado, recomiendo más bien salir algo antes. Y es que durante las siguientes decenas de kilómetros ya no habrá posibilidades de conseguir nada cerca del río.
Día 3 · Alviano a Ocriculum, 35 km
Por la mañana, otra vez a reparar la canoa. Cuando hacia las 9 estaba listo para salir y quería meter la canoa en el agua justo en la presa, de repente abrieron la presa. En pocos minutos el nivel del agua había subido unos cuantos metros, y se formaron olas grandes en el río. Para evitarlas, porteé la canoa unos cientos de metros más allá. Ahora la corriente era fuerte, y el río muy ancho, por eso avancé rápido.
En el Porto Romano di Seripola, un bonito yacimiento romano, paré un momento. Está prácticamente abandonado, y los tejados se están cayendo. Seguí bajo la lluvia hasta Orte, donde llegué a las 2. Merece la pena visitar la ciudad, en lo alto de una colina tiene edificios muy bonitos y unas vistas estupendas. De alguna manera también entré en la ciudad subterránea, donde estuve mucho rato explorando solo. Muy recomendable.
De vuelta en la canoa seguí hasta las 19:30, hasta Ocriculum, una antigua ciudad romana de la que todavía quedan algunas ruinas entre los campos. Aquí estuve explorando hasta que se hizo de noche, es realmente increíble, con salas enormes y pasillos medio enterrados. Ya de noche lo llevé todo al anfiteatro, donde pasé la noche.
Día 4 · Ocriculum a Stimigliano Scalo, 30 km
Pocos kilómetros después me encontré con una presa en el camino. Esta presa es una presa doble, que además tiene un brazo del Tíber que lleva poca agua. Pensé que sería más fácil caminar un poco con la canoa, así que saqué la canoa por la orilla derecha y al final caminé 4 km con la canoa por la zona. El carrito se ha vuelto a romper. En total el porteo me llevó, por tanto, de 3 a 4 horas.
Porteo en la presa de Scalo Teverina: Solo puedo recomendar salir por la derecha y seguir remando por el brazo del Tíber, debería llevar agua suficiente. Si no, no hay buenos puntos para volver a entrar en kilómetros a la redonda, y todo cuesta más que remar. Lo más fácil en una travesía en canoa siempre es remar.
Bastante pronto llega luego Ponte Felice, aquí debajo del puente hay olas grandes que en principio se pueden pasar con una canoa. Como la mía estaba tan rota, decidí no hacerlo y la pasé empujando por la derecha, donde había menos corriente. Después todavía paré en la Torre dei Giacanti, donde están las ruinas de un antiguo castillo en la colina, y hay una cueva estupenda.
Día 5 · Stimigliano Scalo a la presa de Nazzano, 27 km
La canoa está en un estado lamentable, y mucha de mi ropa, casi toda en realidad, está mojada. Decidí tomarme la mañana para secar la ropa, y caminé unos kilómetros hasta el pueblo más cercano, Stimigliano Scalo, para comprar provisiones y cinta americana. Casi no quedaba ningún sitio en la canoa sin grietas o agujeros.
Otra vez muy poca corriente, los kilómetros antes de Roma son un remanso detrás de otro. Poco después de Poggio Mirteto Scalo hay montado un decorado de cine junto al río, que fui a ver y al que me subí.
Porteo en la presa de Nazzano: Antes de Nazzano, muchos kilómetros sin corriente. Reserva natural, no hacer ruido. Para salir, el embarcadero de la casa del parque va bien, es el único buen sitio. Otra vez es una presa doble.
Día 6 · Presa de Nazzano a Settebagni, 34 km
A la mañana siguiente pasó un vigilante, armado con un palo, y me preguntó qué hacía yo allí. Le aseguré que me iría pronto, y eso hice hacia las 9:30. Mi esperanza de tener corriente fue en vano, porque casi no hubo nada, como mucho 1 o 2 km/h. Acampo una vez justo antes de la ciudad de Roma y mañana justo después, porque acampar en una ciudad nunca es lo ideal.
Día 7 · Settebagni a Stazione Magliana, 39 km
Hacia las 11:20 estaba en la presa del Grande Raccordo Anulare. Entré por la derecha en la central y tuve que comprobar otra vez lo mal vigiladas que están las centrales eléctricas en Italia. En el recinto no encontré una buena salida y remé menos de 100 m hacia atrás, hasta llegar a una propiedad privada. Cuando estaba pasando todas mis cosas al otro lado, llegó un pescador y me preguntó de malas maneras qué estaba haciendo. Le conté que no había visto otro sitio para salir, y me ayudó a pasar la canoa por encima de la valla y me recomendó un camino hasta el río.
Seguí, con poca corriente, por paisaje de río, también aquí sin nadie a la vista, aunque en teoría ya estaba en Roma. Muchos kilómetros después paso por la confluencia del Aniene, a partir de aquí conozco el Tíber. Poco después, Ponte Milvio, donde había olas grandes, de las que hice la primera parte. La otra parte me parecía demasiado arriesgada, mi canoa, después de todos los daños, era demasiado inestable para unas aguas así. Normalmente las olas se pueden bajar bien, en cualquier caso hay que bajarse y mirarlas, porque la segunda parte con el nivel del agua bajo tiene muy poco fondo.
Isola Tiberina: En la isla del Tíber hay que mantenerse sí o sí por la izquierda, porque a la derecha hay un rebufo muy peligroso. Por la izquierda se puede pasar según el nivel del agua, lo mejor es mirar la línea antes. El segundo rápido es mucho más dudoso y puede tener olas muy altas. Si no, portear por la izquierda.
A las 19 pasé junto a dos coches que probablemente había tirado al agua la mafia.
Día 8 · Stazione Magliana a Porto di Ostia, 30 km
Hacia las 11 estaba en el desvío al canal de Fiumicino, que mandaron construir los emperadores romanos, y lo seguí para ver los antiguos puertos romanos. Construcciones impresionantes, algunos edificios todavía no están explorados. La iglesia junto al río también es muy bonita.
Después de unas horas, de vuelta a la canoa, remar de vuelta por el canal y seguir hasta Ostia Antica. Até la canoa y fui a ver las excavaciones, que son de verdad recomendables y preciosas. Una ciudad romana muy bien conservada. Al norte está el castillo papal con un pueblo medieval y una pizzería muy buena.
Se acercaba una tormenta, por eso hacia las 17:40 hice los últimos kilómetros hasta el mar. Por fin había llegado. Después hice los últimos kilómetros hasta el Porto di Ostia. A las 19:15 di las últimas paladas y terminé una travesía que me había llevado 380 km por Italia central hasta el mar.
Estaba muy cansado, pero todavía me faltaba mucho para llegar a casa. Primero tuve que llevar la canoa hasta la estación de Ostia, así que caminar muchos kilómetros, luego colarme en la estación y después convencer al conductor del tren de que me llevara. Ahí estaba yo sentado con mi canoa de 4 m en el tren. Y luego otra vez muchos kilómetros a pie, desde la estación cruzando toda la ciudad. Llegué completamente KO a medianoche.
El largo viaje había terminado.
Puedo recomendar a cualquiera bajar el Tíber.
Lista de equipaje
| Ropa | Tecnología | Otros | Comida |
|---|---|---|---|
| 3x camisetas 3x jerséis 2x pantalones largos 1x bañador 3x ropa interior 1x ropa interior de esquí 1x chaqueta 1x chubasquero 1x gorro 1x bufanda 1x sombrero 1 par de zapatillas de deporte 1 par de calcetines de esquí |
3x baterías externas GoPro con accesorios Dron con accesorios Tarjetas SD Cargadores y cables 2x linterna 1x frontal 1x reloj |
2x mechero 1x hornillo de gas 1x olla 1x paño 1x material de pesca 2x cinta americana 1x crema solar 1x neceser 1x jabón 1x cuerda 1x tienda 1x saco de dormir 1x libreta 2x bolígrafos 1x funda impermeable para el móvil 1x cuchillo 1x kit para analizar la calidad del agua 1x canoa 1x remo 1x cubierta protectora 1x carro para la canoa 6x cintas de 3 m |
16x barritas de cereales 2x barritas de proteínas 2 tabletas de chocolate negro 1 kg de pan negro 2x guisantes (latas) 2x garbanzos (latas) 2x alubias (latas) 1 kg de almendras 1 kg de orejones 1 kg de copos de avena 1 kg de cacahuetes 1 kg de pasas 1 kg de dátiles 1 kg de pasta 1x salsa de tomate 1x pesto 1x anchoas 2x mermelada 6x manzanas |
Este relato va acompañado de fotos aéreas anotadas de los porteos en las presas de Umbertide, Villa Pitignano, Ponte San Giovanni, Montemolino, Corbara, Alviano, Scalo Teverina, Nazzano y el Grande Raccordo Anulare, con los caminos recomendados y no recomendados dibujados. Quien quiera bajar el Tíber y las necesite, que me escriba sin más.
Descargar el relato completo en PDF (en alemán) Befahrung des Tibers · 20 páginas en alemán, con todos los mapas y porteos · 8 MBPensado para llevarlo al agua: por el camino, en el Tíber hay tramos sin cobertura.